LA HISTORIA DEL BARRILITO
Un San Bernardo sin barrilito es como un torero sin traje corto, un vaquero sin revólver. O un indio sin plumas. El barrilito es un tópico; y como suele suceder con los tópicos, es totalmente falso.
Los monjes del Hospicio algunas veces utilizaban a los perros para realizar algunos transportes ligeros de comida, bebida o incluso leña, para lo cual utilizaban pequeñas alforjas, en contadas ocasiones, una cesta colgada del cuello.
Lo único que llevaban en el cuello era un collar claveteado, para protegerlos en caso de que fuesen
atacados por lobos.
atacados por lobos.
Posiblemente, el famoso barrilito surge a principios de siglo XIX, cuando en algunos grabados de rescates, más o menos idealizados, de la época se puede ver a los perros con el dichoso barrilito. A todo esto ayudo, que en el Museo de Historia Natural de Berna, el famoso ``Barry´´, cuyo cuerpo disecado se expone, apareciera con el barrilito al cuello (suponemos que con un criterio romanticón, e inexacto, del propio taxidermista). Dicho barrilito se retiró en 1978 por el profesor Huber.

Pero, aunque ``Barry´´ ya no lleve el barrilito, sigue apareciendo en todo tipo de ilustraciones y, por supuesto, en nuestra imaginación, portando el pequeño barrilito. En definitiva un gran tópico, que supongo, será difícil de desterrar.